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Nuevas Tecnologías

REDES COMUNITARIAS o CIUDADANAS, GOBIERNO ELECTRÓNICO Y CIUDADES DIGITALES

Susana Finquelievich - CONICET - Instituto de Investigaciones Gino Germani - Facultad de Ciencias Sociales - Universidad de Buenos Aires
(Síntesis y adaptación de la cátedra)

En Argentina, el 2000 fue el año de la explosión de Internet. Las áreas más evidentes son las de las finanzas, el comercio y la educación, pero eso no es todo. Se está revelando una necesidad emergente en todos los sectores de la sociedad de hallar los medios y las maneras de optimizar las oportunidades que presentan las Tecnologías de la Sociedad de la Información.
La investigación y desarrollo en sistemas informáticos ha implementado un modelo de funcionamiento en el que el individuo interactúa directamente con la computadora, y a través de ella, con otros individuos y grupos. Esta tecnología, entonces, tiene la potencialidad, ya demostrada, de facilitar y ampliar en forma continua las capacidades de los individuos en el contexto de las instituciones, empresas, organizaciones y gobiernos en los que trabajan, así como para apoyar a las comunidades y a las organizaciones comunitarias en sus tareas en pos del desarrollo social y económico, la participación comunitaria en la gestión de la ciudad, el comercio electrónico, los grupos virtuales de ayuda mutua, el desarrollo de la cultura, y otras.

“Redes ciudadanas”, “Gobierno electrónico”, “Ciudades digitales” son expresiones que suenan frecuentemente en nuestros días. ¿Qué es lo que tienen en común? Que todas ellas se refieren a nuevas formas de interacción entre ciudadanos, entre ciudadanos y gobernantes locales y a nuevas concepciones de la participación política, utilizando medios electrónicos.

La “democracia electrónica”, ligada íntimamente a las experiencias actuales de gobierno electrónico y ciudades digitales, dista de ser un concepto nuevo. Ya en las utopías tecnológicas propuestas por los académicos, políticos y activistas de las décadas de los 1960 y los 1970, la democracia electrónica jugaba un rol significativo. Según Alejandro Artopoulos (1998), el epicentro de la revolución microinformática se ubicaba en la Universidad de Berkeley, California, en pleno centro de la crisis de Camboya: “En esta crisis varios grupos de estudiantes enamorados de la informática y de la programación, pero que también constituían una de las vanguardias del movimiento contra la guerra de Vietnam, decidieron poner sus conocimientos al servicio de su causa política”.
Efectivamente, el concepto no es nuevo: se ha hablado de él desde los primeros tiempos de la Red, y se lo ha practicado en pequeña escala en comunidades electrónicas como las MUDs (multi-user environments). Lo que sí es nuevo es la evolución de la tecnología de Internet, que hace que la democracia online se haga posible, al menos en sus aspectos tecnológicos.

Redes electrónicas comunitarias o redes ciudadanas
Las organizaciones regionales y locales en las pantallas

Redes comunitarias es un término genérico que sirve para definir diferentes tipos de usos de Internet y de las tecnologías de información que transforman nuestra sociedad. El algunos países reciben diferentes nombres, como freenets,. En todos los casos las redes comunitarias reúnen a personas que quieren utilizar las nuevas tecnologías para una renovación de sus comunidades en la era digital. Son algo más que una simple web: son nuevas formas asociativas. En esto, siguen el concepto de Manuel Castells, referido a que Internet no es una tecnología: es una base de organización social.
Podemos definir las redes comunitarias, o ciudadanas, como la forma de utilizar las nuevas tecnologías por diferentes actores locales (una asociación, una ciudad, un barrio, una comunidad indígena, una librería, un club de jóvenes, o de mujeres...), así como actores nacionales y hasta globales (como en el caso de los movimientos anti-globalización), con el propósito de producir una transformación social, sea en forma de desarrollo económico, una mayor participación ciudadana, o una menor exclusión social. Estas redes son nuevas formas de asociacionismo ciudadano de la era digital. Tienen un importantísimo rol como fortalecedoras del tejido de cohesión social, en la inclusión de la población a los saberes y oficios de la Sociedad de la Información, en la participación de los habitantes en las políticas locales, en la generación de condiciones de empleabilidad y la creación de empresas con nuevos perfiles productivos y de servicios.
Una red electrónica ciudadana selecciona y ofrece información de múltiples fuentes, posibilitando la idea de un punto único de acceso a la información, sin tener que recurrir a llamar a varias oficinas municipales, leer varios diarios y consultar a las variadas asociaciones de vecinos. Sin embargo, las REC ofrecen más que información local: muchas de ellas organizan periódicos semanales o boletines electrónicos, proporcionan conexiones con redes nacionales e internacionales, así como el acceso comunitario a la televisión por cable –que es en realidad una comunicación interactiva, de dos direcciones- y sirven como catalizadores y conductos para proyectos comunitarios.
Aunque no existe una red electrónica comunitaria paradigmática, una recorrida por las REC existentes puede ilustrar sobre muchos conceptos. La base electrónica de las REC incluye habitualmente correo electrónico, acceso a Internet, listas de distribución electrónica o listervs, y foros de discusión online. Sin embrago, las REC no proporcionan la misma capacidad de circulación online que los proveedores comerciales. Existen REC que obtienen su conexión a Internet y su página web por medio de la buena voluntad de proveedores locales, y otras que lo pagan.

Siempre han existido redes comunitarias, en general, asociadas a problemáticas comunes circunscriptas geográficamente y basadas en relaciones "cara a cara". Las nuevas “redes comunitarias” basadas en redes informáticas son una innovación reciente dirigidas a ayudar a revitalizar, reforzar y expandir las redes comunitarias existentes, basadas en las personas.
Además de usar Internet como herramienta para el desarrollo, son un nuevo tipo de asociación de la era digital, que pone en red a las organizaciones de barrio, pueblo, ciudad, país. A través de Internet, se desprenden de su anclaje local para proyectarse globalmente mediante la interacción y la cooperación con otras redes ciudadanas y comunitarias.
En países como Canadá, Estados Unidos o la Comunidad Europea, los miembros de comunidades y los activistas están desarrollando nuevos servicios informáticos orientados a las comunidades, con frecuencia en articulación con organismos gubernamentales, bibliotecas, escuelas, municipalidades, o asociaciones sin fines de lucro. Estas redes comunitarias (llamadas también redes cívicas, Free-Nets, centros de computación comunitarios o redes de acceso público), algunas de ellas con “poblaciones” de decenas de miles de usuarios, están generalmente orientadas a avanzar en los objetivos sociales, tales como construir una conciencia comunitaria, alentar la participación de la población en las decisiones políticas locales, o desarrollar oportunidades económicas para los sectores carenciados.
Numerosas organizaciones comunitarias reúnen a un determinado número de miembros en encuentros personales, mientras otros tantos se informan sobre las reuniones o participan en ellas mediante correo electrónico.

Las redes globales

El modelo de comunidades cuyos miembros interactúan mediante las redes de ordenadores también tiene su correlato en el contexto global. Así, desde la década del 90 han surgido numerosos grupos cuyo accionar se vincula a temas de naturaleza global: problemas ambientales, derechos humanos, problemas de género, pobreza, etc.
Se trata de la organización trasnacional de grupos, áreas geográficas, etc. en defensa de intereses comunes. Usan las posibilidades de interacción creadas por el sistema mundial, incluyendo las TIC (P.ej., movimientos globales en contra de la globalización económica y política, que usan TIC para comunicarse y organizarse, como en Seattle, Washington, Praga, Porto Alegre, Buenos Aires, etc).

En otros caso, se trata de movimientos locales que utilizan la red para dar alcance e información global sobre su accionar, con objetivos movilizadores. El 1 de enero de 1994 fue un día fundacional para el rol movilizador de las redes electrónicas comunitarias: horas después de la toma de San Cristóbal de las Casas por el Ejercito Zapatista, millones de pantallas de computadoras en todo el mundo transmitían noticias sobre el levantamiento campesino de Chiapas e instaban a los simpatizantes a unirse a él. La primera declaración de los guerrilleros fue bajada a los archivos de diarios y revistas y difundida en docenas de BBS y foros virtuales. Dos días después, el mismísimo Comandante Marcos estaba en la red, explicando los motivos y objetivos de la lucha que había comenzado. No tardó en convertirse en el primer superhéroe de la Red para los periodistas que se afanaban en sus ordenadores portátiles. Un rincón hasta entonces ignorado de la selva lacandona se constituyó en una agencia de noticias global cuyos despachos estaban escritos por los propios guerrilleros y distribuidos por las web pages de simpatizantes en diferentes países. Durante las siguientes semanas, los usuarios de Internet buscaron ávidamente las emocionantes noticias provenientes de la selva mexicana.
El uso efectivo que la guerrilla zapatista ha hecho del e-mail y de otros medios de comunicación se convirtió en un arma poderosa contra la desinformación del publico, y según manifestó alguna vez el Comandante Marcos, los salvó de una masacre indiscriminada. Los detalles sobre los bombardeos realizados por el ejército mexicano el 5 de enero fueron ampliamente difundidos, lo que intensificó las campañas de solidaridad, ayudó a que los simpatizantes del EZLN y los defensores de los derechos humanos organizaran manifestaciones masivas en México DF y produjo una multiplicación de demostraciones más pequeñas en el mundo (Halleck, 1994). Como la Guerra del Golfo, esta ocurre online y en tiempo real, pero a diferencia de la primera, es interactiva.
En 1999, la Guerra de los Balkanes se trasladó a Internet. La política electrónica se globaliza. Como plantea Javier Villate en la publicación electrónica “La brújula” del 7 de abril de 1999, “La guerra de los Balcanes se ha trasladado a Internet: las autoridades serbias clausuraban definitivamente la radio B92 de Belgrado el 2 de abril y unos piratas rusos atacaban el sitio web de la OTAN y de la Casa Blanca. La censura de todos los medios independientes de Yugoslavia ha dejado prácticamente a la gubernamental Radio Televisión Serbia como la única fuente de noticias dentro del país, con pequeñas excepciones. Tanto el sitio web de B92 como el del grupo de apoyo han venido recibiendo una gran cantidad de visitas: 15 millones en 7 días el primero y 16.000 diarias el segundo”.
La represión serbia liquidó prácticamente la Asociación de Medios Electrónicos Independientes (ANEM) y clausuró dos medios en lengua albana, el diario de Pristina Koha Detore y Radio 21; los periodistas huyeron del país. El ministro serbio de Información, Aleksandr Vucic, incluyó a Internet dentro del ámbito de aplicación de la draconiana ley de información. Sin embargo, el ya famoso "cibermonje", el religioso ortodoxo Sava Jancic siguió utilizando su lista de correo como medio de difusión de noticias para, según sus palabras, "hablar desde el púlpito de mi teclado". Mientras tanto, fuera del país se multiplicaron los sitios web y los boletines dedicados a la crisis balcánica.

Las relaciones sociales en las comunidades electrónicas

Una serie de municipios argentinos comparte sus experiencias e intercambia información mediante una red electrónica. Los pacientes de un centro de salud mental se relacionan en un foro electrónico para “ensayar” las relaciones sociales antes de practicarlas en el “mundo real”. Una asociación destinada a cambiar las formas tradicionales de mercado mediante el trueque de bienes y servicios entre sus socios se presenta en el ciberespacio por medio de una página web. Una red de profesionales europeos de salud mental aspira a la creación de la “Sociedad de la Inspiración”, como versión humanizada de la Sociedad de la Información. La comunidad judía de Buenos Aires mantiene su cohesión, conforma su vida social y cultural, dispara debates políticos y se comunica con las de otros países mediante redes electrónicas. ¿Qué tienen en común estas experiencias? La respuesta más obvia parecería ser: el uso de comunicación mediatizada por computadoras. Pero la verdadera respuesta va más allá: todos estos grupos están incrementando sus potencialidades mediante la CMC. Pueden extraer la información que necesitan de las redes informáticas, darse a conocer, informar a la comunidad en general sobre sus objetivos y formas de trabajo, ganar respaldo y sobre todo, reposicionarse en las estructuras de poder locales. En cierta forma, lo que tienen en común es su actuación en redes horizontales, en una suerte de recuperación de las formas tradicionales de la democracia directa y de la vida comunitaria.
El énfasis no reside en el uso de las TIC, sino en la construcción de un modelo político alrededor de su capacidad de organización social.

Gobierno en línea, gobierno electrónico, e-gobierno

Los Gobiernos nacionales, provinciales y locales, han incorporado el uso de TICs como una herramienta capaz de ayudar a incrementar los niveles de gobernabilidad en el interior de sus sociedades. Las TIC permitirían una mayor eficacia administrativa y mayores niveles de legitimidad. También posibilitarían hacer más transparente la gestión y asignación de recursos y facilitarían el ejercicio de una ciudadanía más plena, logrando mayores niveles de participación en sociedades democráticas.

Las experiencias de gobierno electrónico surgieron desde los 1990 en Estados Unidos y Europa para facilitar la gestión local, y superar el “déficit democrático” o los bajos niveles de participación política.
En Argentina en 1998, se iniciaron dos tentativas muy publicitadas: el “Polo digital Benito Juárez – Laprida”, Prov. de Buenos Aires y "Ciudad Digital La Carlota", Prov. de Córdoba. Ninguno desarrolló plenamente los objetivos declarados.
En la actualidad, son numerosos los portales gubernamentales y municipales que tienen por objetivo, bajola denominación de "Gobierno electrónico", poner el Estado en Internet, para que los ciudadanos accedan a las informaciones que les interesan, así como para realizar algunas gestiones y, en algunos casos, emitir opiniones sobre temas de interés social.
Si bien la mayoría de estas iniciativas prometen facilidades para realizar tramites online y una mayor transparencia en la administración de los recursos públicos, hasta el momento son escasas las que han logrado estos objetivos.

Existen algunas cuestiones clave en la emergencia de la democracia en línea local. Algunos de éstas son:

·Sistemas interactivos confiables y seguros. Los ciudadanos deben poder tener acceso a la democracia en línea desde cualquier computadora que usen, vieja o nueva, privada o en un centro tecnológico comunitario.
·Acceso de los ciudadanos a las herramientas tecnológicas, tanto a nivel físico (por ejemplo, mediante redes de telecentros), como mediante campañas educativas en el uso de estos instrumentos tecnológicos.
·Derecho legislado a la comunicación de los ciudadanos y de las organizaciones comunitarias.
·Participación ciudadana en los procesos de toma de decisiones. Es necesario comprender cómo la participación directa de los habitantes urbanos afecta estos procesos, así como el grado y los mecanismos en los cuales la intervención ciudadana puede tener impactos en las políticas, legislaciones y acciones de los gobiernos locales.
·Modelos de comunicación entre los ciudadanos y los funcionarios municipales con un acabado estudio de cuáles son los más convenientes para cada situación y cultura local.
·La seguridad de que los datos ingresados no corran riesgos en el ciberespacio.

Ciudades digitales

Otro concepto en boga a partir de la aplicación de las NTIC a iniciativas de participación ciudadana es el de
"Ciudad digital", la ciudad en la que las redes electrónicas sostienen a las redes sociales y a las redes técnicas urbanas. Reúne las redes de administración electrónica gubernamentales con la participación promovida por las redes ciudadanas.
Estas iniciativas proveen a ciudades existentes de servicios de gobierno y administración electrónica, favorecen el acceso de los ciudadanos a estas redes y admiten a las redes ciudadanas como interlocutores válidos y participantes activos. Poseen en general redes electrónicas de educación, salud, conservación ambiental y otros servicios urbanos.
Se pretende construir un nuevo ámbito de relaciones políticas, comerciales e interpersonales, basadas en una estructura telemática. Los servicios que utilizan los ciudadanos incluyen la relación con las entidades públicas, y con empresas comerciales ( Banca electrónica o Telecompra).
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