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Nuevas Tecnologías

Weblogs: el último “boom” de Internet

Ya suman más de medio millón. Los medios más importantes del mundo y los individuos más ignotos tienen los suyos. Se actualizan por lo menos una vez al día. Pueden subirlos y mantenerlos “operadores” de toda laya, con escasos, regulares o amplios conocimientos técnicos. Por todo esto y algunas cosas más están revolucionando la red.

Pero... ¿qué es exactamente un weblog? “Exactamente” es una palabra demasiado precisa para aplicar a los weblogs, cuya definición varía según quien la formule. Son fáciles de crear y de mantener operativos, pero, paradójica o justamente, es muy difícil colgarles un cartel que los limite.
Básicamente, un weblog (también llamado “blog”) es un espacio personal de escritura en Internet que contiene links a un cierto número de sitios seleccionados según el tema de la página o el criterio de su autor. Los típicos weblogs suelen proporcionar breves descripciones de los sitios referidos, además de un comentario codificado y/o humorístico.

Los weblogs también pueden pensarse como diarios online, como sitios personales en los que sus autores escriben periódicamente sobre lo que les gusta, molesta, interesa y/o harta. Todos los weblogs, los de los diarios más grandes del planeta y los de los jugadores expertos, pero también los súper específicos de los autores recién iniciados, están diseñados para que todos sus artículos, como los de cualquier diario personal (que aquí se llaman “post”), tengan fecha de publicación, para que su “escritor” (o “weblogger”) y sus lectores puedan “seguir” todo lo publicado y archivado sobre un mismo tema.

La explosión de la tendencia que le cambió la cara a Internet derivó de la aparición de las herramientas que permitieron automatizar la creación y el mantenimiento de los sitios. La razón es sencilla: sólo así, cualquiera, incluso un “cero” en tecnología, puede poner online su propio weblog.

¿Cuáles son esas herramientas? Las más utilizadas son Blogger, Movable Type, Antville y Pitas. Cualquiera de ellas garantizan la creación y publicación de un weblog, una operación que es tan sencilla como elegir un nombre de usuario y un "password", escribir un artículo y publicarlo... La complejidad de las páginas depende de su autor. Semejantes facilidades permitieron que, por ejemplo, Blogger sume nuevos webloggers a razón de ¡45 mil por mes! La explosión que impulsaron las herramientas en cuestión también llevo a los weblogs a las páginas de los medios tradicionales y disparó debates sobre la utilidad/calidad/peligro de este tipo de sitios. En febrero de 2003, la sección “Extras” de Clarín.com, estrenó su propio weblog (http://weblogs.clarin.com), para opinar, debatir y cambiar información sobre tecnología y tendencias.


Breve historia de los weblogs, la ola que le cambió la cara a la red

Hay coincidencias a la hora de fechar la aparición del primer weblog, aunque, por entonces, todavía no había se llamaban así. La página en cuestión fue desarrollada en 1993, por Tim Berners-Lee, uno de los creadores de Internet, y era una suerte de bitácora que conducía a cada nuevo link que aparecía. Hoy, los weblogs se multiplican a diario por sí mismos. Y la sección “Extras” de Clarín.com, también tiene el suyo, para opinar y debatir sobre tecnología y tendencias.
En la lista, cada dirección figuraba acompañada por un comentario breve, similar a los que a menudo publican los buscadores (http://library.usask.ca/~scottp/ili2002/ncsa1993.html). Desde allí, Berners-Lee lideró el movimiento hasta que el navegador Netscape tomó la posta, y su sección “What s new” se convirtió en la primera verdadera guía de sitios de Internet, monopolizando el mercado desde 1993 hasta fines de 1995.

Fue entonces que aparecieron los primeros weblogs personales, que abandonaron el modelo “indiscriminada colección de links” para optar por los “recortes” y “registros específicos”, más al estilo de los diarios personales. En 1994, debutó Links.net, aún activo. Y, en 1996, Dave Winer, implementó un weblog, hoy histórico, para el maratón “24 horas para la Democracia”, un encuentro online celebrado para apoyar el “libre-discurso en Internet”.
En el novedoso evento participaron algunas “tecnocelebrities” como Bill Gates, fundador y dueño de Microsoft, y Phillipe Kahn, de Novell. Más tarde, el mismo Winer se encargó de fundar una empresa especialmente dedicada a la creación y desarrollo de un programa que facilitara la creación de weblogs. El resultado de aquel proyecto fue el weblog personal de Winer, uno de los máximos referentes mundiales de la tendencia.
La posterior masificación del fenómeno forzó un replanteo del asunto. Paradójicamente, todo se hizo más fácil y difícil a la vez. Fácil, porque la cantidad de weblogs se multiplicó sin parar; difícil, porque hoy resulta prácticamente imposible estar al tanto de la aparición de cada nuevo weblog. Se destacan sin embargo, algunos, como CamWorld, Memepool y RobotWisdom, este último, famoso por haberle puesto, en 1997, nombre a la movida.
La frutilla de la tendencia fue la aparición, hacia 1999, de Blogger, el verdadero responsable de que, hoy, los usuarios de Internet puedan imaginar, crear, desarrollar y, en un puñado de minutos, publicar su propio weblog. La primera mención en la prensa del fenómeno fue publicada en Smug, uno de los primeros e-zines de Internet encargado de registrar las tendencias del mundo online antes de que el fenómeno se convierta en masivo.
Poco después, en la Argentina, impulsados por algunos usuarios con conocimientos tecnológicos, se gestaron los primeros weblogs locales, entre ellos, MiniD; Rominatrix; El Ciprés en el Patio, Korochi Industrias y Denken Uber. Lo importante de aquellas bitácoras fue, sin dudas, su carácter individual. Y su principal diferencia con las páginas personales, lo fácil que resultaba organizar la información, mantenerla y, sobre todo, generar un diálogo fluido con los visitantes.
Es que los weblogs no son un “monólogo” sino un “diálogo” que evita la “exposición” de ideas y tiende a formar comunidades que interactúan en tiempo real. El fácil acceso a los archivos y la retroalimentación que naturalmente propicia Internet hacen el resto. Así las cosas, los más de medio millón de weblogs hoy activos abren un novedoso camino en el variado panorama de las comunicaciones online.
¿Son una amenaza para los planteos de comunicación unidireccional? ¿O una oportunidad para que cada usuario haga escuchar su voz a través de la red? Por ahora, el éxito es indiscutible. A mediano plazo, se verán los resultados, que seguramente dependerán del desarrollo de Internet, ese juego de rol global que sólo en la Argentina tiene casi 4 millones de jugadores.

Fuente: weblogs.clarin.com
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